Amanda Meyer: “Este 8 de marzo no hay nada que celebrar y mucho que pelear”

IU denuncia “la situación de emergencia y exclusión de la mayoría de las mujeres andaluzas”

Amanda Meyer, responsable de Áreas, Programas y Convergencia de IU Andalucía, ha denunciando la “situación de emergencia” de las mujeres en una comparecencia ante los medios con motivo del Día de la Mujer Trabajadora junto con trabajadoras del Centro Asistencial Guadalmedina de Málaga, en conflicto por las consecuencias de la falta de financiación de la dependencia. “Este 8 de marzo no hay nada que celebrar y mucho por pelear”, enfatizó la dirigente de IU.

Meyer ha señalado como claves de esta situación de emergencia que la brecha salarial se sitúa en el 25%, que el paro afecta al 50% de las trabajadoras andaluzas y que “las que tienen trabajo, tienen trabajo precario y que tanto las que tienen trabajo como las que no tienen, tienen que asumir las cargas familiares”. “En pleno siglo XXI, Andalucía tiene en la exclusión a la mayoría de las mujeres”, recalcó Meyer.

“Esto es lo de siempre”, lamentó Amanda Meyer, “lo que vivieron nuestras madres, nuestras abuelas, lo que vivimos nosotras y lo que vivirán las siguientes generaciones si no luchamos”. En este sentido la dirigente de IU planteó que “las condiciones creadas por la crisis de 2008 que empeoran la vida de las mujeres, han venido para quedarse y será así si las mujeres no están en la agenda política como protagonistas”. 

Meyer ha sido crítica con el papel de los principales líderes parlamentarios en los debates de investidura, ya que “la situación de las mujeres ha estado ausente” y reivindicó el papel “de las mujeres que luchan” haciendo referencia a las trabajadoras del 061 y del Centro Guadalmedina de Málaga, “a las mujeres que paran desahucios y luchan por mejorar las condiciones de vida”, ya que gracias a ellas, “las mujeres están en la agenda política”.

Por último, ha planteado que el Gobierno andaluz no asume las políticas necesarias para mejorar las condiciones de vida de las mujeres. “¿A qué espera?”, se preguntó Meyer.