IU acusa a Susana Díaz de tener un gobierno "autocomplaciente" y sin voluntad de cambio

Intervención de Elena Cortés durante la comparecencia de la Presidenta de la Junta de Andalucía en el Parlamento

Gracias Presidente, buenas tardes señorías.

Presidenta, cuando usted subió a esta Tribuna por última vez, hace diez meses, le dijimos que no estaba a la altura del momento político, ni de la actual situación económica de Andalucía. Que su discurso estuvo dirigido a los poderosos y no a los andaluces. Que los permanentes guiños a la bancada derecha, la alejaron de lo que realmente es urgente en Andalucía: hablar de lo que pasa en la calle y ponerle solución a los problemas de la gente.

En ese discurso vimos que ya no había cambio de modelo productivo, ni ley de agricultura y soberanía alimentaria, y que la banca pública había desaparecido del proyecto del gobierno. Diez meses después el tiempo nos da la razón.

Qué contentos tienen que estar los consejos de administración viendo que en Andalucía el consejo de gobierno ya no habla de sanciones a la banca por especular con las viviendas; ni de sanciones a las energéticas por fraude a los consumidores; contentos, con la actitud pasiva del Gobierno ante la práctica antisindical en Abengoa o en Ayesa; y contentos con las rebajas fiscales en Andalucía.

No estuvo a la altura en su investidura y sigue sin estarlo, porque su discurso no distingue entre intereses que son incompatibles: o se gobierna para beneficiar a las grandes multinacionales o se gobierna para apoyar a la economía social que es quien de verdad crea empleo en Andalucía.

O se suben impuestos a los ricos para que los servicios públicos se puedan prestar de forma satisfactoria; o se renuncia a 120 millones de euros vía IRPF con la consecuente merma de la calidad del servicio público. O se gobierna para beneficiar a los poderosos, o se gobierna para proteger los derechos de las andaluzas y andaluces. Y no hay compatibilidad.

Señora Díaz, usted ha cambiado el derecho al trabajo conquistado por años de lucha obrera; por la obligación de emprender que es defendida por aquellos que lo único que quieren es precarizar nuestras vidas. Porque señorías, el discurso de los brotes verdes y de la recuperación económica, que comparte Susana Díaz con el PP, es pura propaganda.

No hay un análisis riguroso sobre el devenir de la crisis y los problemas estructurales de Andalucía, que están lejos de ser resueltos.

Presidenta, esperábamos un poco de honestidad política e intelectual por su parte en el día de hoy. Quiero decir, reconocer los incumplimientos de sus compromisos de investidura, hacer autocrítica. Es un buen ejercicio. El alejamiento de los andaluces y andaluzas de la política también tiene que ver con los incumplimientos y con la falta de gobernantes que hagan autocrítica.

Como usted no lo ha hecho, se la vamos a hacer nosotras: Pacto por la educación andaluza; Ley de derechos de las personas con discapacidad; Plan andaluz de prevención de autonomía personal; Pacto social contra la violencia de género; Fomento del arrendamiento; está sin resolver las ayudas al alquiler de la convocatoria de 2015 - no convocaron las ayudas a inquilinos de parque público; por no hablar del pago de la deuda de ascensores

Presidenta, estos incumplimientos están relacionados con lo que hemos denominado los martes al sol. Cualquiera que haga un somero repaso por los órdenes del día de su Consejo de Gobierno,  se dará cuenta de que la mayoría de las veces son de mero trámite, sin utilidad para transformar la desigualdad en igualdad.

Han utilizado más tiempo de su consejo de gobierno a vetar  proposiciones de ley de los grupos que a resolver los problemas del pueblo andaluz. Por vetar, han vetado la ILP para la renta básica.

De la reorganización de la administración pública qué decir, ante su inactividad se  la están haciendo los jueces con sentencias que, a la trágala, han tenido que ejecutar, eso sí con un coste de dinero público impresentable.Esto es prevaricación política.

Y Presidenta, cuando hablamos de administración pública estamos hablando, ni más ni menos, que de los servicios públicos. Estamos ante una asombrosa falta de voluntad política de cambiar todo lo que tenga que ser cambiado; para resolver la cuestión social de la desigualdad y problemas estructurales que ustedes mismos han creado.

Presidenta. Si de desorientación, de falta de iniciativa se trata, tiene usted en su Consejo de Gobierno al paradigma de la ineficiencia. Le hablamos de la Consejería de Empleo, Empresa y Comercio.

Nuestra preocupación va en aumento porque no paran de aparecer y enquistarse múltiples conflictos laborales en nuestra tierra. Y muchos de ellos dependen directamente de la Consejería. Y es que a estas alturas de legislatura, las políticas de impulso al desarrollo empresarial, industrial, energético y comercial en Andalucía duermen el sueño de los justos.

La política de Formación Profesional no existe desde que usted la paralizara para que no le afectara o estallara ningún caso de los que ahora investiga este Parlamento y la propia justicia. Es más, este Parlamento aprobó de forma unánime, el Decreto Ley por el que los Consorcios de Formación se integrarían en el SAE para salvar la actividad formativa de calidad que ofrecían. Hoy, o no tienen formación, o ésta se ha visto severamente deteriorada.

Se siguen acumulando sentencias de los diversos colectivos de empleados públicos de la Junta, ocasionando cuantiosos gastos de recursos públicos por la posición torpe de su gobierno. A día de hoy siguen sin saber cómo y dónde ubicarlos, haciendo del SAE una especie de Frankenstein incapaz de cumplir con su cometido.

Las políticas energéticas en Andalucía las seguimos esperando. Se aprueban planes de empleo de difícil ejecución. Las condiciones hacen que muchos municipios no puedan acogerse y quienes lo consiguen, saben que no podrán ejecutar el 100% de la ayuda. La Secretaría de Empleo, donde se ubican las Relaciones Laborales y Seguridad y Salud Laboral, se pasa el día mirando hacia otro lado, obviando grandes conflictos existentes. La máxima del Consejero ya la conocemos: “Eso que lo arreglen los tribunales que yo me alegraré cuando lo hagan”. Ahí están los conflictos en Abengoa o Ayesa sin que la Junta de Andalucía se dé por concernida.

Una Consejería incapaz de impulsar un nuevo Diálogo Económico y Social que supere y dé sentido a lo que hasta ahora venía siendo la Concertación. Y un comercio andaluz, que representa en torno al 10% de nuestro PIB, y que está totalmente ausente del debate político, olvidado en un rincón del cajón de sastre que es hoy la Consejería de Empleo. ¿Ni un minuto que perder, decía? Y un día por otro, tardó un año en nombrar a la dirección general de comercio.

Presidenta, esta Consejería pide a gritos una intervención urgente. Este departamento necesita una reorientación, una reorganización que pasa por ceses y determinación para acabar con una Consejería sin pies ni cabeza, desnortada y sin capacidad de reacción. ¿Tomará cartas en el asunto?

La conjura por un gobierno de resistencia era y sigue siendo imprescindible para nuestra tierra. También era y sigue siendo imprescindible un gobierno a la ofensiva que contrapusiera, - frente a las tesis del asistencialismo y la beneficiencia -  la construcción de una paradigma sólido de justicia social, redistribución equitativa de la riqueza y salvaguarda de los derechos contenidos en nuestro estatuto. Usted ha demolido ese paradigma, lo ha desterrado. Ha reemplazado un gobierno valiente por un gobierno autocomplaciente. Ha cambiado la osadía de plantar cara a las grandes empresas - que han hecho del abuso su forma habitual de operar - por un gobierno permanentemente de perfil.

En definitiva, ha cambiado la vanguardia legislativa - que supuso la ley de la función social de la vivienda o la ley transexualidad - por la atonía y la renuncia permanente. Ha renunciado a oír a la gente, a buscar soluciones con participación real y efectiva. Construyen un nuevo relato sobre falacias y simplismos.

El nuevo paradigma es que se puede estar a bien con las grandes empresas y tolerar sus abusos y al mismo tiempo con las personas que los padecen, que la distribución de competencias ya no es una cuerda que hay que tensar, sino un oportuno parapeto detrás del que esconderse para no asumir responsabilidades.

Su nuevo tiempo político es equidistancia, es renunciar a poner el gobierno del lado de la gente que sufre, es dejar hacer a los de siempre una vez recuperada la tranquilidad con un gobierno servil que no molesta.

Le pongo un ejemplo sangrante de sus profundas contradicciones. La axfisia de recursos estatales con que justifican su inoperancia contrasta con sus rebajas impositivas.

Ningún territorio puede resolver sus problemas sin recursos para ello. ¿Cómo es posible entonces que renuncien a 120 millones de euros del tramo autonómico de IRPF? ¿Cómo es posible que anden ya pensando en rebajas en el impuesto de sucesiones y donaciones? Es decir, el fortalecimiento de nuestra autonomía financiera lo cambia usted por la paz de los muertos en esta Cámara. Hace usted siempre muchas alusiones al rigor, pero ha construido su nuevo paradigma sobre el RIGOR MORTIS.

Afortunadamente, la calle sí está viva. Una manifestación en Córdoba y otra en Sevilla el pasado domingo 28 de febrero han recordado que el día de Andalucía no es el día de la raza; y que la lucha por la autonomía andaluza no fue la reivindicación de la España cañí que el bipartidismo decadente nos ha pretendido vender estas semanas. No entendemos de otra forma sus recientes discursos, como tampoco entendemos la exhibición impúdica de 600 metros cuadrados de bandera andaluza por el PP, sin que les hayan quemado las manos.

Señorías. Ya pasado este 28 de febrero cabe recordar que la lucha por la autonomía plena de Andalucía no fue una especie de Ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico, la LOAPA contra la reivindicación nacional de Euskadi y Catalunya. ¡No fue eso! El 28 de febrero es un ejercicio de rebeldía frente unas relaciones sociales que existían, y siguen existiendo, en el interior de la propia sociedad andaluza. ¡Para eso queríamos autonomía!

Por tanto, nuestro rechazo absoluto a que usted utilice el 28F y Andalucía para atacar, - en el sacrosanto nombre de la igualdad, - a aquellas autonomías que piden mayor autogobierno. Andalucía no está para frenar las ansias de autonomía de nadie. Usted bastardea, con una manipulación supina, el espíritu del 28 de febrero.

Presidenta, usted ha querido utilizar la autonomía andaluza como aval de la Constitución de 1978 y obvia que la lucha del pueblo andaluz por la autonomía, fue la lucha democrática contra los límites de la Constitución. ¿Qué ha pasado casi cuarenta años después?

El instinto de clase que posicionó a la derecha contra la autonomía andaluza en los años 70 y 80, permite hoy a Juanma Moreno, disputarle a Susana Díaz el derecho a envolverse en la bandera blanquiverde. ¿Por qué? Porque el PSOE con su acción de gobierno ha convertido a Andalucía y a su pueblo en un significante vacío.

La importancia política de mantener muda a Andalucía para la estabilidad del poder de clase es enorme y se lo deben a ustedes:

Artículo 156. Toda la riqueza de Andalucía está subordinada al interés general.

Artículo 23. Todos tienen derecho a una renta básica que garantice unas condiciones de vida digna y a recibirla.

Artículo 30. Los andaluces tienen el derecho a promover la convocatoria de consultas populares. El derecho a participar activamente en la vida pública.

¿Le suena? Hemos presentado una Proposición de Ley que vendrá a este Parlamento, con su veto.

Artículo 116. Los poderes públicos velarán por los derechos laborales y sindicales de los trabajadores en todos los sectores.

Presidenta. ¿Por qué en lugar de andar lanzando banderas contra quienes quieren más autonomía, no se ocupa de desarrollar nuestro estatuto y dar a Andalucía el grado de autonomía que los andaluces conquistaron? ¿Por qué no expresa su orgullo andaluz llenando el BOJA de leyes que desarrollen nuestra carta magna?

Señorías. Hay que recuperar la “murga de los currelantes”. Tenemos que evitar que Andalucía se convierta en un significante vacío; que es lo que está consiguiendo Susana Díaz.

 Y con todo esto, ¿cuál es la situación social de Andalucía hoy?

Partimos de una tasa de paro del 30% con un total de 1.198.000 parados, que arroja la EPA del último trimestre de 2015. En menores de 25 años alcanza el 55´4%; y en mujeres un 33%. El 49% de los parados lo son de larga duración. El aumento de la temporalidad es incuestionable, el 92% de los nuevos contratos son temporales y en precario. El 42'3% de andaluces está en riesgo de pobreza y exclusión social. Somos la tercera comunidad autónoma con mayor tasa de riesgo de pobreza infantil.

Se lo repito: La pobreza roza YA la mayoría absoluta en Andalucía.

Y en cuanto a desahucios, presidenta: El recurso del PP a la Ley de Función Social de la Vivienda ha elevado en Andalucía los niveles de ejecuciones hipotecarias. Y no la hemos escuchado reclamar nada a su secretario general. Y ahora nos venden un convenio con el Consejo General del Poder Judicial que debería de estar firmado hace años. Muy bien presidenta pero sabe usted que si no se ha firmado antes ha sido por pura desidia.

Hoy igual que ayer, el gobierno andaluz tiene la responsabilidad de ALUMBRAR nuevas políticas que sitúen a Andalucía como pionera y referente de derechos y bienestar para la mayoría social. Y no hay otro camino que el de establecer unas nuevas reglas del juego.

Sigue siendo perentorio dar pasos hacia un Nuevo Modelo Productivo que olvide y aleje cualquier atisbo de especulación y siente las bases de una economía al servicio del bien común.

Empezaremos por lo que consideramos la piedra angular de este modelo: la banca pública. Solo con una Banca Pública podremos hacer valer los contenidos de nuestro Estatuto de Autonomía. Solo con este instrumento estaremos dando por bueno que todos los recursos de la Comunidad, sean estos de origen privado o público, se pondrán al servicio del interés general. Solo con una Banca Pública podremos realizar una planificación democrática de la economía. Pero usted votó en contra, después de acordarla con nosotras.

Vinculamos la banca pública con el desarrollo del sector agroindustrial, pero no bastará con la mera existencia de la banca pública si no sacamos adelante una la ley integral de agricultura que garantice la función social de la tierra y que ponga la tierra en manos de quiénes la trabajan. Pero usted no trae esa ley a la cámara.

Un Nuevo Modelo Productivo que implica nuevas relaciones sociales y la capacidad plena de los andaluces y andaluzas para intervenir en las políticas públicas a través de una Ley de Participación Ciudadana. Pero usted ya ha vetado esa ley que ha presentado IU.

Un Nuevo Modelo Productivo que requiere de una economía baja en carbono y que no necesita más emisiones de CO2. Una Andalucía que pide a gritos una Ley de Movilidad Sostenible que garantice la sostenibilidad del transporte y sitúe a nuestra tierra en la vanguardia europea. Así que nosotras traeremos esta Ley a la Cámara.

Presidenta, usted ha convertido una necesidad objetiva en un eslogan. Andalucía necesita una actitud decisiva y comprometida, donde la economía social, el tejido productivo REAL de nuestra Comunidad, esas que tiran del carro de Andalucía todos los días, se les dé el protagonismo que hoy no tienen. Usted ha pedido un debate constructivo, pero el formato elegido lo impide.

Un debate constructivo hubiera dado cabida a propuestas de resolución de todos los grupos, que hubieran sido votadas por este parlamento, pero usted no ha querido. Usted entiende que un debate constructivo es darle la razón, y que sólo son constructivas las iniciativas que avalan su proceder. De hecho, asistimos a una injerencia intolerable de su gobierno en el desarrollo del trabajo parlamentario.

Ante el bloqueo sistemático de las proposiciones de ley en la Mesa porque no eran del agrado del gobierno, hizo falta un informe jurídico que vino a recordarles que el legislativo es un poder autónomo.

Su iracunda reacción en el pasado pleno aun habiendo ganado una votación, ejemplifica que usted se siente libre de manos para hacer y deshacer, y sólo ve en esta Cámara una plataforma desde la que lanzar sus proclamas y frases hechas que no significan nada. Cuando habla de los nueve millones de andaluces olvida que la pluralidad de la sociedad andaluza va más allá de sus publirreportajes. Y que la responsabilidad de representarles dignamente obliga a reflexionar sobre el hondo calado de sus problemas, a tomar decisiones políticas que modifiquen los problemas estructurales y a evaluar las ya adoptadas para rectificar aquellas que no han surtido los efectos deseados.

La política andaluza requiere de una reorientación profunda porque los datos, los hechos, en definitiva la realidad, obligan a ello.

No somos los grupos de esta Cámara quienes le torcemos el pulso, presidenta. Son las difíciles condiciones de vida y de trabajo del pueblo andaluz; son los problemas cada vez más numerosos y graves, los que no validan sus decisiones y su acción política.

A la luz de estas evidencias, le pido por favor, que sea valiente en su réplica y haga autocrítica.

Lo que ha hecho lo conocemos. Háblenos de por qué no ha hecho lo que había que hacer. Háblenos de lo que piensa hacer para solucionar los males de los que adolece nuestro pueblo. Ponga en valor esta Tribuna parlamentaria que, pese a sus intentos, no es un atril de un desayuno informativo y no es un mueble de una sala de prensa.

Muchas gracias