Balance del funcionamiento de los centros educativos andaluces desde el inicio del curso escolar

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Tras varias semanas desde el inicio de curso, desde el Área de Educación de Izquierda Unida Andalucía hemos realizado un balance del funcionamiento de los centros educativos y de las medidas extraordinarias que se han adoptado para hacer frente a la situación provocada por el COVID-19.

Son muchas las medidas susceptibles de mejora para poder garantizar la seguridad y la salud de toda la comunidad educativa.

En primer lugar, se están incumpliendo los plazos de entrega del material de protección del profesorado, además de no proporcionarle mascarillas FPP2, que garantizan una mejor protección frente al uso de las mascarillas quirúrgicas, más teniendo en cuenta que no todo el alumnado está obligado a llevar mascarillas. Ante esta situación, los centros educativos han tenido que comprar material de protección personal como mascarillas FPP2 a precios de mercado, lo que supone un gasto añadido que los centros no deberían soportar.

Otro problema detectado ha sido formación insuficiente recibida por los Coordinadores COVID de los centros educativos que no han sido asesorados por los sanitarios correspondientes, ya que era imposible que una persona del sector sanitario pudiera atender a varios centros a la vez. Todavía, a estas alturas del curso, se producen disfunciones en la comunicación entre los centros educativos y los responsables sanitarios, con protocolos que cambian de un día para otro. Además se ha detectado el total desentendimiento de las Unidades de Prevención de Riesgos Laborales respecto al asesoramiento a los centros educativos en materia de COVID.

Por otra parte, la necesidad de mejorar el equipamiento informático para el alumnado es evidente. Desde el Área de Educación de Izquierda Unida Andalucía, creemos necesario superar el actual Programa de Gratuidad de Libros de Texto. Los alumnos necesitan tener acceso a los medios tecnológicos en igualdad de condiciones, tanto dentro como fuera del centro educativo, independientemente de la capacidad económica de sus familias. Para ello, la mejor solución es transformar el Programa de Gratuidad de Libros de Texto en un Programa de Gratuidad de Material Didáctico, que ampare la adquisición de dispositivos portátiles para el alumnado con conexión a Internet y con sus correspondientes licencias para acceder a contenidos educativos.

A esto debemos añadir la necesaria dotación de material informático para el profesorado, que aún no ha llegado a todos los centros educativos andaluces, teniendo los docentes que utilizar sus medios informáticos personales para desarrollar su trabajo. En este sentido, un aspecto fundamental a abordar es la mejora del sistema de mantenimiento de los equipos informáticos, las pizarras digitales y los accesorios de los mismos, labor que no puede quedar en manos del profesorado sino de los especialistas técnicos, y más aún teniendo en cuenta que cada vez es más necesario incorporar a la enseñanza el uso de las nuevas tecnologías.

Como en el resto de sectores, aparecen problemas relacionados con la falta de una regulación específica del teletrabajo en el sector de la educación, sobre todo en lo relativo a los horarios en los que se debe tener disponibilidad para la atención al alumnado y las familias, y al tiempo dedicado a las reuniones virtuales.

Los recursos para atender a la diversidad del alumnado siguen siendo insuficientes, tanto los económicos, como los personales (PT, ILSE y PTIS). Esta situación se agrava en unos momentos tan peculiares a causa de la pandemia. Es por ello por lo que demandamos que la dotación del Profesorado de Pedagogía Terapéutica (PT) dependa del número de alumnos y alumnas con Necesidades Educativas Especiales, y no del número de unidades de un centro, además de que las dotaciones de los Interpretes de Lenguaje de Signo (ILSE) y del Personal Técnico de Integración Social (PTIS) sean suficientes para atender a un alumnado necesitado de ayuda. Es necesario incorporar un Plan de Compensación Educativa reforzado y efectivo para eliminar las diferencias socio-económicas en el proceso educativo del alumnado.

El inicio de curso también ha puesto de manifiesto la necesidad de afrontar históricas peticiones del Área Andaluza de Educación de Izquierda Unida como son la disminución de alumnado por aula, no sólo para garantizar la distancia de seguridad entre persona, sino para poder atender con garantías a un alumnado diverso; la supresión de la religión en el horario lectivo, que en esta ocasión obliga a mezclar a alumnado de distintos grupos, rompiendo los grupos burbuja; el aumento de la oferta de ciclos formativos en centros públicos ante la gran demanda existente; la necesidad de garantizar plazas de Educación Infantil de 0-3 años en centros de gestión pública; y la dotación de personal de orientación para los centros de Educación Infantil y Educación Primaria.

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